viernes, 6 de agosto de 2021

No quiero caerme

 Pues parece ser que, después de todo, el ser humano se equivoca. Y yo que rechazaba serlo para no equivocarme resulta que he sido el que más se ha equivocado de todos.

No sé si esto que escribo es una carta para ti, que me lees, si es una disculpa más de las muchas que te mereces o si es simplemente una publicación más en la que dejo que mi mente divague y escriba lo primero que se le ocurre.

El caso es que últimamente no se nos da muy bien hablar, a mi siempre me costó escuchar y aceptar otras opiniones, y es irónico que ahora que estoy preparado para hacerlo no podamos hablarnos para entendernos.

Hace un tiempo la revista Cell publicó un estudio sobre por qué recordamos más los momentos malos que los buenos, también he leído sobre un estudio del neuropsicológo Rick Hanson sobre el tema y parece ser una realidad. ¿Que por qué sé todo esto? Pues porque a mi también me cuesta, pero por suerte, desde el minuto 1 que empecé a conocerte super que eras especial, guardé en mi memoria tu ropa con flores bordadas para poder contarles el día de mañana a nuestros hijos cómo ibas vestida la primera vez que quedamos y desde ese instante comencé a guardar cosas en una caja, recuerdos contigo por miedo a olvidarlos algún día por alguna enfermedad o algún suceso desafortunado. Creo que a día de hoy esa caja (que ya han pasado a ser dos cajas y media porque sigo guardando buenos recuerdos) es nuestro salvavidas , ojalá aceptaras darle un repaso a su contenido conmigo. No te voy a mentir, he repasado la superficie ya y solo puedo decirte una cosa....Esto no se puede acabar así.

Han pasado tantas cosas...qué inmaduro era, cómo se notaba que llevaba una vida cómoda, sin muchas responsabilidades y teniendo lo que quería siempre, y cuando no lo tenía, sacaba mi inmadurez hacia fuera en forma de lágrimas. Siempre he idealizado mucho las cosas, a mis padres, mi futuro, una relación amorosa como "debe" ser... menudo atraso. Vaya atraso es forzar las cosas y no dejar que sean como deben ser.

Desde pequeño siempre fui insultado, siempre sentí que este mundo no era para mí, que yo era peor que los demás, fue por eso que desarrollé una personalidad tan fuerte, porque si a mi se me daba mejor leer que jugar al fútbol por mi sobrepeso yo tenía que defender no era de gente marginada o retrasada. Yo no podía escuchar la opinión de que leer y no jugar al balón era de bichos raros. ¿Por eso seré tan cabezota? A saber, es cierto que siendo pequeño ser así me sacó a flote, pero en el mundo adulto es una de tantas cosas que me ha hundido hasta un fondo que ni siquiera sabía que existía.

De ahí seguramente también venga mi inseguridad, mi afán de comparar porque claro, si yo no era el mejor solo era cuestión de tiempo que las demás personas se dieran cuenta, como lo hacían mis antiguos compañeros de clase, y me eligieran el último la próxima vez que hubiera que formar un equipo.

Que esa es otra...formar equipo. ¿Cómo aprender a trabajar en equipo si nunca te pasaban el balón cuando jugabas? ¿Cómo vas a poder hacerlo si nadie confiaba en ti? ¿Y si cuando de verdad confían en ti no te das cuenta porque todo te parece tan maravilloso que te ves abrumado?

Hace ya casi 10 años que creé este blog. Fue un trabajo de clase, de informática, allá por el 2011 o 2012. Había que hacer un blog de un tema que nos gustara, y bueno, os podéis imaginar. Uno lo hice de informática, otro de motos, uno de coches, de caballos... Había un poco de todo. Yo no tenía a quién contar mis cosas, cómo me sentía, así que decidí crear una especie de diario con mis sentimientos, y creo que las carcajadas de mis compañeros se escucharon en el colegio de al lado. 

Nunca supe ver venir a la gente buena con mala intención, porque si, yo creo que poca gente es buena buena al 100% o mala mala de igual forma (aunque las hay, mucho cuidado con estas últimas, al menos a esas personas si sé verlas venir), la mayor parte son gente normal que han aprendido cosas mal o no se han parado a pensar en las consecuencias de lo que hacen. Yo creía que no se iban a burlar de mí.

Tras las burlas iniciales la gente empezó a necesitar ayuda con sus proyectos, no sabían colocar ciertas cosas en el bloc, y yo, que era el top de la clase en informática (y en nada más) adivinad qué hice.

Tras varios días ayudándoles las burlas cesaron, se corrió el rumor de un blog de un chaval sensible, romántico y melancólico, y varias chicas mostraron interés en lo que yo escribía. 

Aún recuerdo que venían a pedirme consejos para ligar los que semanas atrás se reían de mi, qué irónico todo.

¿Y a quién le pido consejo yo ahora? Mi vida no ha sido fácil, no quiero ir de víctima porque supe sobreponerme a todo yo solo. Superé mil baches centrándome en pensar en el futuro, practicando el deporte que me gusta, con una persona especial que siempre estaría ahí y por la que daría mi vida entera para protegerla y hacerla feliz.

Pues bien, lo tuve todo, todo eso se hizo realidad. Y lo perdí.

Lo perdí por egoísta, por ególatra, por estúpido, por distanciarme, por problemas que traía de antes y que yo creía superados por mí mismo (comunicación, confianza, seguridad, persistencia, responsabilidad, madurez...). ¿Y ahora qué? Ahora que después de años he vuelto a sentarme frente a mí, a analizarme sin nada más que hacer. He dejado de buscar los huecos para taparlos y he tirado la casa entera para hacerla de nuevo, más fuerte, más bonita, más resistente. Pero...¿de qué me sirve? ¿De qué me sirve si la casa está vacía? ¿De qué me sirve si las horas y horas que he dedicado a esto no pueden ser mostradas? ¿De qué me sirve si no puedo mirarte a los ojos y decirte cómo me siento y lo que haría por ti? 

Ya no hay muro protector, no hay orgullo ni falsa seguridad, no hay cabezonería, no me queda nada. ¿Dónde tengo que arrodillarme para pedir una oportunidad de mostrar mi casa nueva y definitiva? Aún no está terminada, pero es que necesito a alguien que me agarre la escalera para poder terminar el techo y poder empezar a decorar el interior.





No quiero caerme.

frases de amor